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UN PARASOL ROTO
La Capa de Ozono y su preservación
En el mes de Septiembre se celebran muchas conmemoraciones importantes a nivel mundial, entre ellas el Día Internacional de la PAZ, anhelo y necesidad que conlleva varias acciones a ejecutar. Entre estas está la preservación de nuestro Medio Ambiente, pero para cuidar de él debemos primero subir más allá de la superficie de la tierra y tomar cuidado del gran parasol que protege nuestro planeta: LA CAPA DE OZONO.
Llamamos capa de ozono, u ozonosfera, a la zona de la estratosfera terrestre que contiene una concentración relativamente alta] de ozono.
El Ozono cumple una función beneficiosa absorbiendo la mayoría de la luz ultravioleta que es perjudicial biológicamente, permitiendo que sólo una pequeña porción llegue a la tierra. Sin la acción filtrante de la capa de ozono, los dañinos rayos UV-B del sol penetrarían en la atmósfera y llegarían a la superficie de la tierra con lo que se pondría en contacto directo con formas de vida, desplegando su poder destructivo.
El ozono se encuentra principalmente en dos regiones de la atmósfera de la tierra. En la estratosfera, el cual se denomina CAPA DE OZONO. El resto del ozono está localizado en una región más baja llamada troposfera.
Existe un interés no sólo científico sino que humano respecto a la pérdida de ozono en la estratosfera. Sobre algunas partes de la Antártida, a través de estudios de medición por satélites y bases terrestres, se ha destruido hasta un 60% de la cantidad de ozono en dicha región durante la primavera antártica (septiembre- noviembre). Este fenómeno es comúnmente conocido como el agujero de la capa de ozono.
Este agujero está creciendo. Noticias alarmantes, durante el 2000, según la agencia aeroespacial de la NASA, el agujero de la capa de ozono cubrió 29,3 millones de kilómetros cuadrados, tamaño superior a Estados Unidos, llegando a Punta Arenas.
Los compuestos que agotan la capa de ozono contienen diversas combinaciones de los elementos químicos cloro, flúor, bromo, carbono, conocidos con las abreviaturas CFC que fueron inventados en 1928.
Los CFC, el tetracloruro de carbono y el metilcloroformo son gases importantes producidos por el hombre que agotan la capa de ozono y que han sido utilizados en muchas aplicaciones incluidas la refrigeración, el equipo de aire acondicionado, la espumación, la limpieza de componentes electrónicos y como disolventes. Otro grupo importante de halocarbonos producidos por el hombre son los halones que contienen carbono, bromo, flúor y (en algunos casos) cloro y que han sido principalmente utilizados como extintores de incendios.
Hay que tomar conciencia de la gran cantidad de moléculas de ozono que se destruyen diariamente por culpa de la actividad humana y que tomando las medidas adecuadas se podría remediar. Cuidar de la capa de ozono es cuidar y proteger nuestra salud y la de las futuras generaciones.
El agujero de la capa de Ozono crea una deuda ecológica de enormes daños casi irreversibles, como Daños a la piel, Daño a los ojos.
Toda especie de vida en la tierra se ve amenazada, por lo que las plantas también se han visto impactadas. El daño producido por la radiación ultravioleta influye en el DNA, las proteínas y el sistema de fotosíntesis. Sin embargo, hay algunas plantas que han podido adaptarse y protegerse del efecto nocivo de los UV-B como, por ejemplo, utilizando los flavonoides que absorben grandes cantidades.
La temperatura de la tierra aumenta con los efectos químicos y biológicos que pueden alterar la cadena alimenticia, ya que las plantas marinas, principalmente el fitoplanctom son importantes para los pescados, pájaros, mamíferos marinos y humanos. Con niveles más altos de UV-B se reducen la productividad del fitoplancton y las macroalgas, esto conlleva que se absorbe menos dióxido de carbono, acelerando el calentamiento de la tierra.
Tomar las medidas para no seguir destruyéndola y pasar la voz para crear una conciencia mundial de prevención, salud y respeto a nuestra tierra, es un sabio concejo para quien se siente parte del ecosistema.
Artículo e Investigación: Roxana Lascano
Edición: Gabriela Egas
AMISRAEL - Ecuador
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